Cada seis de enero, cuando la ciudad retoma sus actividades habituales después de las fiestas, cuatro personas se convierten en algo más que simples vecinos.
Ese día se visten de Papá Noel y de Reyes Magos y salen a recorrer el hospital Dr. Espínola, algunos barrios y hogares de ancianos con una misión sencilla pero enorme a la vez: llevar regalos, y sobre todo llevar la presencia de esas figuras tan legendarias y admiradas desde la niñez.
No son parte de alguna iglesia, ONG, institución de servicio, ni ninguna campaña publicitaria, son vecinos, gente común, son amigos que formaron el grupo “Corazón Celeste”.
Desde hace unos años decidieron usar su tiempo y los recursos de varias personas de Las Piedras, La Paz, Progreso y otras zonas cercanas para sostener una tradición que, para algunos, ya no llega.
En salas de espera del hospital local, con el olor particular de desinfectante. En pasillos largos y silenciosos, irrumpen con sus vestimentas multicolores, las barbas postizas y las clásicas coronas.
Con ellos llegan las sonrisas, sorpresas y sinceros agradecimientos, durante una pausa en la rutina del dolor, la espera o la soledad.
En el hospital, los regalos suelen ser juguetes, golosinas o libros. Pero el gesto tiene un efecto inmediato en los chicos y provocan su espontánea sonrisa. Los padres respiran distinto por un rato, y hasta el personal de salud disfruta ese momento.
En los hogares de ancianos, la escena es otra, pero no menos intensa. Allí los regalos vienen acompañados de conversaciones, de recuerdos compartidos, de miradas que se iluminan al ver llegar a los Reyes Magos y a Papá Noel, como si el tiempo hubiera dado marcha atrás.
Walter Fleitas, uno de los integrantes de “Corazón Celeste”, le manifestó a Actualidad que “la actividad comenzó el domingo 5 de enero en la tradicional feria de Reyes de Las Piedras, donde se entregaron cartas para que los niños pudieran escribir sus deseos, junto con golosinas”.
“Arrancamos el día recorriendo la feria, entregando las cartas y compartiendo con los más chicos”, relató Fleitas.
Agregó que “durante la mañana, la recorrida continuó en el hogar de ancianos de las monjas de Calcuta, donde viven alrededor de 70 adultos mayores. Allí, los Reyes Magos compartieron un rato con los abuelos, entregándoles golosinas y, sobre todo, tiempo y compañía. Estuvimos un rato con ellos, charlando y acompañándolos”, señaló.
Por la tarde, la jornada solidaria se trasladó a distintos barrios de la ciudad. El recorrido incluyó el Hospital Espínola de Las Piedras, donde visitaron a los niños internados, y luego continuó por Corfrisa, el barrio Talca (también conocido como barrio Bolivia), Villa Esperanza (Villa Cartón), Santa Isabel, parte del barrio Obelisco y Villa Foresti. En cada lugar, se entregaron juguetes y se compartió un momento especial con las familias.
Cada seis de enero integrantes del Grupo Celeste regresan a sus hogares con la certeza de que, por unas horas, lograron que la magia de esos personajes bíblicos siga existiendo.
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