El gobierno aprobó un decreto para reducir los tiempos de espera en el sistema de salud y fijar nuevos plazos obligatorios para consultas, cirugías y estudios médicos.
La normativa mantiene un máximo de 24 horas en días hábiles para consultas de medicina general, pediatría, ginecología y medicina familiar, incorpora el concepto de médico tratante (con plazos de hasta 30 días en varias especialidades) y establece 10 días hábiles para consultas priorizadas. También fija un límite de 30 días para cirugías oncológicas.
Además, por primera vez se regulan los tiempos de espera para estudios diagnósticos no urgentes, como tomografías o resonancias, y se crea un sistema nacional de monitoreo para controlar el cumplimiento de los plazos en todos los prestadores del sistema.
El plan incluye metas hasta 2030, entre ellas reducir en un 50% los casos fuera de los plazos establecidos y garantizar que todas las cirugías oncológicas se realicen dentro del tiempo previsto. Según la ministra Cristina Lustemberg, la iniciativa busca mejorar el acceso oportuno a la atención y disminuir las demoras que afectan a los pacientes.
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