Conocido por su versatilidad y carisma, Val Kilmer murió en Los Ángeles este martes 1º de abril a los 65 años, a raíz de una neumonía.
Había sido diagnosticado con cáncer de garganta en 2014, enfermedad que enfrentó en silencio durante años y sobre la que recién habló públicamente en 2017, cuando presentó su documental autobiográfico VAL en el Festival de Cannes, revelando aspectos íntimos de su vida y salud.
Mercedes Kilmer, su hija, fue quien confirmó su fallecimiento al diario The New York Times. La noticia generó una oleada de homenajes a su legado, marcado por interpretaciones inolvidables tanto en superproducciones como en películas de culto.
Su debut cinematográfico se dio con una comedia de espías en clave de parodia: Top Secret! (1984), donde ya demostraba dotes musicales y escénicos. Ese costado de estrella de rock lo volvería a mostrar años después en su interpretación del mítico Jim Morrison en The Doors (1991), dirigida por Oliver Stone. Fue también Batman en Batman Forever (1995), compartiendo esa icónica identidad con actores como Michael Keaton y George Clooney.
En los años 90 acumuló papeles memorables: dio vida al sarcástico Doc Holliday en el western Tombstone (1993), integró el elenco de Heat (1995) junto a Robert De Niro y Al Pacino, y fue un elegante ladrón en The Saint (1997). También se lo vio como agente del FBI en Thunderheart (1992) y como el pintor Willem de Kooning en Pollock (2000).
Participó en proyectos ambiciosos como Alejandro (2004), donde encarnó a Filipo II de Macedonia, y trabajó bajo la dirección de David Mamet en Spartan (2004).